sábado, 11 de noviembre de 2017

Catalina Ruiz Navarro no sabe leer a Gabriel García Márquez

Por: Juan David Torres Duarte *

Catalina Ruiz Navarro acaba de dar una clase ejemplar de cómo se pueden acomodar los hechos a una interpretación prejuiciosa. En su columna de este miércoles, Ruiz Navarro critica al Ministerio de Cultura por haber dejado a las escritoras colombianas por fuera de una serie de charlas sobre la literatura nacional que se darán en Francia. La crítica ante el error del Ministerio es ineludible: cometió una estupidez insalvable. Sin embargo, para probar su punto, Ruiz Navarro carga —porque sí— contra el supuesto machismo literario de García Márquez, una prueba de que desconoce por completo su obra y de que no tiene ni idea de literatura.

En el cuarto párrafo, Ruiz Navarro escribe: “Basta observar por un segundo a las mujeres que construye en su literatura nuestro adorado Gabriel García Márquez para ver que todas son musas, mozas o madres. (…) Que no se nos olvide que en Cien años de soledad a Remedios Moscote la casan cuando sólo tiene nueve años y muere luego de que Aureliano Buendía la viola (a esa edad, es violación) y la preña. Sobre Remedios la Bella se podría escribir un largo ensayo sobre la mirada predadora masculina y el acoso”.

Esas tres oraciones son de una ignorancia excesiva: sólo quien ha hojeado los libros de García Márquez sin atención alguna sería capaz de aseverar que todos sus personajes femeninos son “musas, mozas o madres”. ¿Por qué no recuerda a Pilar Ternera, la prostituta más digna de todo el Caribe? ¿Por qué no recuerda a la Mamá Grande, “soberana absoluta del reino de Macondo”, un retrato genial del poder femenino? ¿Qué diría Ruiz Navarro de Úrsula que, además de ser madre —a propósito, ¿qué tiene de malo ser madre?—, es la sobreviviente eterna, por su voluntad y por su fuerza, ante la debacle de Macondo?  ¿Y qué nos diría sobre Ángela Vicario, uno de los personajes principales de Crónica de una muerte anunciada, esa novela que Carolina Sanín calificó hace poco en Arcadia como “la mejor novela feminista que se ha escrito en América Latina”? ¿Qué tal si en su columna se hubiera tomado el trabajo de analizar también la pena que Rebeca Buendía enfrenta con decisión, la voluntad de fierro de Amaranta Úrsula y la resistencia de Isabel en La hojarasca? ¿Se olvidó de la tenacidad de la Cándida Eréndira?

En cambio, su interpretación es totalitaria: reduce a todos los personajes a sus papeles de “madre, musa o moza”. Eso es el totalitarismo, como señaló Kundera: ignorar que existen otras facetas de la vida. Es ella quien les otorga sólo ese papel y las ve sólo de ese modo, aunque en el papel tengan una riqueza infinita de dimensiones. Es ella quien decide evitarlas y formular, en cambio, un análisis moralista y pobre que habrían incluido en el Índice Católico de los Libros Prohibidos si aún existiera. Por eso le resultan muy convenientes las exégesis retorcidas de Remedios Moscote —un ejemplo, además, formulado a medias— y de Remedios La Bella para su tesis de García Márquez, el macho incontrolable. ¿Ruiz Navarro decidió dejar de lado el aura de empoderamiento que tiene Remedios La Bella, por completo desinteresada en ajustarse a las normas que determinan su comportamiento correcto como mujer? La columnista faltó a una regla de principiante de la escritura: documentarse. Tal vez sucumbió ante la peste del olvido.

Su columna se basa, además, en otros postulados tercos y sin fondo. Ruiz Navarro pone el ejemplo de Remedios Moscote como una manera de avisarnos que, si García Márquez lo escribe en su libro, es porque él mismo lo aprueba. Por ende, García Márquez, además de ser un machista, resulta siendo un encubridor de violadores. Pero no es más que otra prueba de que desconoce los procedimientos literarios: que un escritor de ficción describa una situación de ese calibre no significa que esté de acuerdo con ella, ni la apruebe, ni la glorifique. La representación literaria no implica complicidad. De hecho, la muerte de Remedios, luego de haber sido desprendida de su familia a una edad tan tierna, puede ser interpretada como el castigo merecido al que será sometido Aureliano durante toda su vida, a esa tristeza sin límites que lo dejará vagando por siempre. Pero su interpretación torcida, en cambio, encaja perfecto en la tesis que defiende: como vemos que Aureliano tiene sexo con una niña de nueve años, entonces García Márquez se convierte en mecenas de la perversión.

Bravo. Bravísimo.

Sus desatinos solemnes persisten (los comentarios entre paréntesis son míos): “Tan machista era Gabo que en su verde vejez (¡verde vejez! De seguro tiene pruebas suficientes para sustentarlo) tuvo el nervio de escribir las Memorias de mis putas tristes, que además de ser un irrespeto simbólico (porque el grado de respeto determina la calidad de una obra literaria) a su fiel esposa, Mercedes, que literalmente lo mantuvo para que escribiera su gran obra, es una fan fiction de La casa de las bellas durmientes de Kawabata, que cuenta la historia de una suerte de prostíbulo a donde los viejos verdes impotentes van a restregársele a doncellas dormidas, es decir, es un libro sobre violaciones”.

En ese párrafo, Ruiz Navarro deslumbra con otro golpe de su experticia literaria: además de que juzga Memorias de mis putas tristes como un diario de vida de García Márquez (que no lo es, es una novela, es decir, ficción, es decir, reinterpretación de la realidad a partir de la fantasía, es decir, está equivocada y mejor que vuelva a leer la novela), abofetea a Kawabata sólo por haber escrito un libro sobre violaciones. ¿Y acaso no se pueden escribir libros sobre ese tema? ¿Está vedado? Tal vez Ruiz Navarro podría contarnos qué temas pueden tocar los escritores de ficción y qué, más bien, deberían mantener escondido. Esa forma sutil de censura estética no le queda muy bien a alguien que se ha declarado feminista y, por lo tanto, protectora de los derechos y libertades básicas.

Toda su confusión inaudita y prejuiciosa parte de un punto debatido hasta el cansancio: Ruiz Navarro supone de manera ingenua que el escritor es lo mismo que su obra. Si lo juzgamos a él, podemos juzgar toda su obra (pobre Dostoiévski). En ese mismo párrafo, la columnista escribe: “Gabo habrá sido muy buen escritor, pero eso no quita lo machista”. Más allá de que hubiera sido machista o no (de nuevo, una acusación que ella jamás sustenta), los libros de García Márquez no dependen de la personalidad de su escritor, porque en la ficción (y esta es una lección básica de la que Ruiz Navarro prescindió o que nunca quiso tener en cuenta) se forman numerosas personalidades, el yo se ramifica, se expande hasta la desaparición, y al final ya no es posible decir si la vida creó la literatura o la literatura creó la vida. La literatura no va en un solo camino, como quisiera cualquier dogmático: es el camino de los desvíos.

Las novelas de García Márquez, como las de cualquier otro escritor dedicado, no son autobiografías: son realidades independientes, mundos que se sostienen por sí mismos, que reflejan de una manera estética (es decir, decantada y determinada por cierta técnica) aquello que existe afuera y también aquello que no. Es un juego de la imaginación —libre, merodeadora— que se tropieza con la realidad. Por eso, ni las novelas ni ningún arte deben postrarse ante la policía moral. En efecto, a Remedios Moscote la violaron, la casaron en contra de su voluntad. Pero eso es ver la mitad del cuento: uno de los derechos del escritor es justamente reflejar aquello que está fuera con delicadeza, con maestría. ¿Vamos a decir entonces que García Márquez aprobaba la Masacre de las Bananeras porque la representó en Cien años de soledad? ¿Se atrevería Ruiz Navarro a decirle a Joyce que es un puerco sin sentimientos por haber puesto a uno de sus personajes, Leopold Bloom, a limpiarse el trasero con la publicación de un poema de uno de sus escritores enemigos?

No es posible juzgar de manera equilibrada a un escritor con base en criterios morales, en categorías de los estudios de género o en el feminismo, como lo hace Ruiz Navarro (que evita la discusión real, la estética): hacerlo significa, de entrada, despreciar su valor narrativo, documental, literario y estético; aquello que, en últimas, es el don singular de la literatura. Sería como calzarle a una hormiga un zapato para elefante. El resultado siempre será una interpretación errada y, sobre todo, incompleta. Una obra literaria es un producto estético y debe ser juzgada bajo esos criterios (que son móviles e inestables, contrario al dogmatismo de los paradigmas, y allí radica su belleza). Sin embargo, si Ruiz Navarro insiste en su yerro, le propongo otro argumento para su lista: García Márquez era un inclemente asesino de la fauna nacional porque llenó un baño entero con mariposas amarillas en extinción.

*Periodista de El Espectador. 

viernes, 10 de noviembre de 2017

¿Dónde están las colombianas?

Por: Catalina Ruiz-Navarro

Con ocasión del año Colombia-Francia, el Ministerio de Cultura anuncia que a un evento literario que tendrá lugar en la Biblioteca del Arsenal, el 15 de noviembre en París, sólo llevará a diez escritores colombianos, todos hombres, como si en este país no hubiese escritoras.

Y escritoras colombianas sí hay. Nada más este año se publicaron Animales del fin del mundo, de Gloria Susana Esquivel; La perra, de Pilar Quintana; Al otro lado del mar, de María Cristina Restrepo; Tiempo muerto, de Margarita García Robayo (a quien sí invitaron a Francia, pero no pudo asistir); la biografía de María Cano por Beatriz Helena Robledo, y su vida ilustrada, en María Cano: Roja muy roja, de Gabriela Pinilla, y Un amor líquido, de Carolina Vegas, a quien muchas veces le preguntan que si contar la historia de su maternidad “es literatura”. Además están Carolina Sanín, Yolanda Reyes, Fanny Buitrago, y si esta lista fuese histórica se llevaría todo el espacio de la columna.

Ante la vergüenza de no llevar escritoras al año Colombia-Francia salieron a decir que “nadie había tenido la intención” de dejarlas fuera, como siempre, porque de hecho la mayoría de las veces el machismo no es intencional, está en esos primeros nombres que se nos ocurren y en las primeras imágenes que nos vienen a la mente. Que no se les ocurriera llevar cinco escritoras y cinco escritores sólo muestra que nuestra tendencia a considerar sólo a los hombres, a leer sólo a los hombres, funciona en automático. Cuando nos hacemos la pregunta sobre qué escritoras colombianas hemos leído, la respuesta suele ser que muy pocas. Los hombres escriben los libros de texto, las fotocopias de las lecturas universitarias, las novelas y la historia de Colombia.

Basta observar por un segundo a las mujeres que construye en su literatura nuestro adorado Gabriel García Márquez para ver que todas son musas, mozas o madres. Gabo habrá sido muy buen escritor, pero eso no quita lo machista. Que no se nos olvide que en Cien años de soledad a Remedios Moscote la casan cuando sólo tiene nueve años y muere luego de que Aureliano Buendía la viola (a esa edad, es violación) y la preña. Sobre Remedios la Bella se podría escribir un largo ensayo sobre la mirada predadora masculina y el acoso. Tan machista era Gabo que en su verde vejez tuvo el nervio de escribir las Memorias de mis putas tristes, que además de ser un irrespeto simbólico a su fiel esposa, Mercedes, que literalmente lo mantuvo para que escribiera su gran obra, es una fan fiction de La casa de las bellas durmientes de Kawabata, que cuenta la historia de una suerte de prostíbulo a donde los viejos verdes impotentes van a restregársele a doncellas dormidas, es decir, es un libro sobre violaciones. Estos son los tropos de los escritores latinoamericanos, los del Boom son casi todos asquerosamente machistas, y hasta Neruda en sus memorias confiesa una violación “casual” que el escritor comete cuando ve a la empleada que le arregla el cuarto y “le dan ganas”. Pero el machismo en la literatura no lo vamos a notar hasta que leamos a las mujeres. No puede ser que toda nuestra imaginación esté sólo alimentada por las ficciones que escriben los machos.

La consecuencia es gravísima, pues al borrar a las colombianas de nuestra mente les estamos quitando oportunidades, reconocimiento y derechos. La consecuencia es que no pensamos en las mujeres, y esto tiene efectos, porque de hecho somos la mayoría de la población. Por eso el Ministerio no invitó a las mujeres a Francia. Por eso cuando Adidas anuncia la nueva camiseta de la selección de fútbol colombiana, a la única mujer que incluyen en su promoción es a la exreina de belleza Paulina Vega Dieppa, y otra vez se les “olvidó” incluir a las deportistas, específicamente a las futbolistas colombianas que tienen resultados internacionales mucho mejores que nuestra amada “selección” de hombres. Casi todas las colombianas que se destacan en su campo lo hacen esforzándose el doble que sus colegas hombres y son invariablemente cuestionadas. Aquí están, son excelentes, y no las vemos porque crecimos imaginando que no existen. Que no existimos.

Fuente: https://www.elespectador.com/opinion/donde-estan-las-colombianas-columna-722179

miércoles, 8 de noviembre de 2017

El odio a la democracia y los autoritarios camuflados

Por: Ariel Ávila

Ha sido increíble leer cómo algunos supuestos demócratas, defensores del voto como mecanismo para escoger a quienes nos gobiernan, son en realidad unos autoritarios camuflados, que utilizan discursos populistas y trasnochados para justificar sus posturas.

El próximo 19 de noviembre se realizará la consulta liberal para escoger, entre tres precandidatos, quién representará al partido en las elecciones del próximo año, también se espera que en marzo al menos dos sectores realicen consultas para escoger candidatos: el sector de los Verdes y la coalición del uribismo con una disidencia del Partido Conservador. La consulta liberal se hace en una fecha no electoral y por ende el costo de la misma es sustancialmente más caro que aquella que se hace en calendario electoral ordinario. Se cree que podría valer alrededor de 85.000 millones de pesos.

Una vez se conocieron las cifras fue común ver en redes sociales o escuchar a analistas demócratas manifestar que eso valía mucho, que esa plata podría ir a la salud, educación, acueductos, o también para sobrellevar el hambre de los niños de La Guajira. El argumento moralmente es muy fuerte, preferible utilizar la plata en comida para niños  que en papeletas y cajas de cartón.

Sin embargo, al profundizar en el debate la situación se vuelve complicada. Al menos surgen tres argumentos. Por un lado, uno de los mayores desafíos en nuestras democracias es lograr la democratización de los partidos políticos. A comienzos del siglo XX, Michels, uno de los mayores estudiosos sobre partidos políticos, formuló la famosa teoría de la “ley de hierro de la oligarquía en los partidos políticos”.  Quedó  marcada en un libro que es de lectura obligatoria para cualquier sociólogo o politólogo. Según esta ley, cuando una agrupación política se crea tiende a estar muy cerca de sus bases sociales, pero a medida que va pasando el tiempo y el partido se estructura, se produce un alejamiento de las bases. A este proceso se le denominó oligarquización, donde un grupo pequeño de personas tiende a manejar el partido y donde la democracia dentro de la estructura política no funciona.

Las principales figuras en nuestras democracias son los partidos, pero son antidemocráticos por dentro. Por ello uno de los principales retos es lograr democratizar los partidos por dentro, es decir, evitar el famoso dedazo, donde el jefe del partido es el que escoge. Pues bien, una de las herramientas principales, aunque no es la única, ni la más importante, es la consulta. Eso mejora la salud de la democracia. Imagínense que desde ahora en adelante se prohíban las consultas a todos los partidos con la disculpa de que no hay plata.

El segundo argumento es que la democracia funciona bajo esas reglas. Ese es el costo. En regímenes autoritarios o dictatoriales los costos son otros, pero en las democracias hay que gastar plata en los mecanismos de participación. Tal vez la consulta de partidos no mejore la democracia en lo práctico, pero si no existen sí empeoraría el escenario democrático. Es mejor tenerlas que no tenerlas. Así las cosas, si se es demócrata se debe aceptar el mecanismo, y no disfrazar el odio a la democracia con discursos poco elaborados y populistas.

El tercer argumento es que las consultas deben ser abiertas y promocionarse para que participen ciudadanos de opinión y no solo maquinarias. Gracias a ese discurso de los populistas se pasó de una consulta de 85.000 millones de pesos que garantizaba 11.000 puestos de votación y 30.000 mesas, ahora el recorte presupuestario significa pasar a una consulta con 4.381 puestos y 10.000 mesas. Es decir, mucha gente, sobre todo la población rural no podrá votar. Una democracia solo para algunos.

Si queremos construir escuelas, hospitales, darle de comer a los niños, invito a que la población sea más seria a la hora de votar y que no voten por bandidos, a mis amigos de opinión y de los medios les digo que vigilen mejor a los políticos en lugar de rendirles pleitesía, con ello obligaremos a los políticos a rendir cuentas, pero no la emprendan contra la democracia. O si lo van a hacer, acepten que son autoritarios.

Fuente: http://www.semana.com/opinion/articulo/el-odio-a-la-democracia-y-los-autoritarios-camuflados-de-ariel-avila/545761

sábado, 28 de octubre de 2017

Socialismo bancario

Por: José Roberto Acosta

Sólo falta una votación para que el proyecto de ley 285 en Cámara de Representantes, con ponencia de Telésforo Pedraza, y el proyecto de ley 84 de Senado, con ponencia de Hernán Andrade, se conviertan en ley, y aunque la reputación de estos congresistas sería suficiente para sospechar de la bondad de estas iniciativas, lo más grave es lo que contienen.

Sorprende que los banqueros, quienes encarnan el capitalismo en su más purista acepción, promuevan hoy la nacionalización de bienes particulares y la expropiación de dineros ajenos.

Buscan modificar la Ley 80 de 1993, de contratación pública, y la Ley 1508 de 2012, que regula la participación de los contratistas privados en las obras de infraestructura, ya sea mediante un proyecto de obra pública, de concesión o alianza público-privada, los cuales, sin excepción, usan diferentes vehículos financieros para lograr los dineros necesarios para desarrollar las obras, entre los que se destacan los créditos otorgados por los bancos, quienes esperan recuperar lo prestado con el mayor interés y los menores riesgos posibles, riesgos entre los que destaca la posibilidad de que el contratista sea condenado por corrupción y que, como en el caso de Conalvías y Odebrecht, terminen en pérdidas para el sector financiero, tal como correctamente sucede con la ley actual.

Se propone que el Estado reconozca al contratista, aunque sea condenado por corrupto, la totalidad de “los saldos disponibles a favor de la entidad contratante en las cuentas o subcuentas del patrimonio autónomo del respectivo contrato”, como si la entidad contratante y el patrimonio autónomo no fueran creaciones, hijos y frutos del corrupto. Todo para que el banco, con cargo al erario, recupere hasta su último centavo prestado. La incertidumbre que genera la corrupción no desaparece, sólo se traslada con esta maniobra de la contabilidad bancaria al bolsillo de cada contribuyente de impuestos.

Se socializan pérdidas y riesgos bancarios sólo para asegurarles jugosas y seguras ganancias a los banqueros. Se nacionalizarían los consorcios, concesiones o vehículos de contratación que fracasen por corrupción en un cínico salvataje financiero con recursos públicos, expropiando partidas del presupuesto nacional en favor de intereses privados.

Con el falso argumento de despejar la vía a los cierres financieros de las obras de infraestructura, se despeja otra autopista para los corruptos, únicos ganadores con este esperpento legal.

@jrobertoacosta1; jrobertoacostaopinion@gmail.com

Fuente: https://www.elespectador.com/opinion/socialismo-bancario-columna-720166

martes, 10 de octubre de 2017

Premios Nobel: otro año sin una mujer galardonada

Por: agencia Efe

Desde que se comenzaron a entregar los premios en 1901, 24 organizaciones y 892 individuos han sido galardonados, de los que solo 49 son mujeres.

Los Nobel de este año, cuya ronda de ganadores se cerró este lunes con el de Economía, no distinguieron a ninguna mujer, una circunstancia que ha ocurrido cuatro veces en lo que va de la década y que encaja con la tradición del premio: las galardonadas femeninas representan el 5,5 % del total.

Desde que se empezaron a fallar en 1901, los Nobel han premiado a 24 organizaciones y 892 individuos -varios han repetido-, de los que solo 49 son mujeres.

El de la Paz es el que ha distinguido a más mujeres, 16 (el 12 % del total); lo hizo la última vez en 2014 con la adolescente paquistaní Malala Yousafzai, la más joven en ganar un Nobel, que compartió el galardón con el indio Kailash Satyarthi por su lucha por los derechos de los niños.

Le sigue el de Literatura con 14 galardonadas, también un 12 %, y que recayó por última vez en una mujer hace dos años con la periodista y escritora bielorrusa Svetlana Alexijevich.

El porcentaje se reduce de forma sensible en los denominados premios científicos.

12 mujeres han recibido el Nobel de Medicina o Fisiología, menos de un 6 % del total, con la china Tu Youyou como última galardonada en 2015.

El porcentaje baja a poco más del 2 % en el de Química, que solo han recibido cuatro mujeres, la más reciente la israelí Ada Yonath (2009), y a algo más del 1 % en el de Economía, que solo ha ganado una mujer, la estadounidense Elinor Ostrom, el mismo año.

Solo dos mujeres han ganado el de Física, menos del 1 % del total: la polaca-francesa Marie Curie (1903) y la alemana-estadounidense Maria Goeppert-Mayer (1963).

Marie Curie es no obstante una de las cuatro personas que ha ganado más de un Nobel, ya que ocho años después logró el de Química.

Entre los galardonados de origen hispano hay únicamente dos mujeres: la chilena Gabriela Mistral, que ganó el de Literatura en 1945; y la guatemalteca Rigoberta Menchú, Nobel de la Paz en 1992.

La presencia de mujeres ha ido aumentando de forma progresiva en el último medio siglo: si entre 1961 y 1980, hubo siete premiadas, entre 1981 y 2000 la cifra aumentó a 11, y desde entonces hasta ahora, a 19.

La edición de 2009 fue la que incluyó a más mujeres premiadas, cinco, ya que aparte de Yonath y Ostrom lo obtuvieron la rumano-alemana Hertha Müller (Literatura) y las estadounidenses Elizabeth H. Blackburn y Carol Greider (Medicina).

Pero al año siguiente ninguna mujer fue galardonada, un hecho que se volvió a repetir en 2012, 2016 y este año.

domingo, 8 de octubre de 2017

Una canción necesaria (Vicente Feliú)

Una canción necesaria

al Che no in memoriam

Tu piel ligada al hueso se perdió en la tierra.

La lágrima, el poema y el recuerdo
están labrando sobre el fuego
el canto de la muerte
con ametralladoras doradas desde ti.

Y aquí a cada noche se busca en tus libros
el propósito justo de toda acción.

Y se abre tu memoria a todo aquel que renace,
pero nunca falta alguien que te alce en un altar

Y haga leyenda tu imagen formadora
y haga imposible el sueño de alcanzarte
y aprenda alguna de tus frases de memoria
para decir: "seré como él", sin conocerte

Y lo pregone sin pudor, 
sin sueño, sin amor, sin fe

Y pierdan tus palabras sentido de respeto
hacia el hombre que nace cubierto de tu flor

Algún poeta dijo, y sería lo más justo,
desde hoy nuestro deber es defenderte
de ser Dios.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Carta a Violeta Parra (Silvio Rodríguez)

Carta a Violeta Parra

Mi siempre bien amada Violeta Parra:
supe por una nube tu dirección.
Te escribe una guitarra
que te recuerda con devoción,
sólo para cantarte, sí,
cómo va la cuestión.

Por aquí abajo huelgan las maravillas,
la costumbre deserta de la piedad.
Reina la pesadilla
como suprema divinidad.
Ego, fama y dinero, sí,
bendita trinidad.

El afortunado
hace vista gorda
y el vilipendiado
carne de la horda.

Beso a Carmen Luisa,
novia de un arcángel.
Quiero a la Chabela
y saludo al Ángel.

Las redes tejen sueños para subastas;
la sangre ajena es un efecto especial.
La dignidad se gasta
como la piedra filosofal.
El lucro y la codicia, sí,
forman la patronal.

Mi querida Violeta, mándame aéreos,
voces de tu Universo en evolución,
para usar tu misterio
contra las plagas del faraón,
para que me den fuerzas, sí,
y una buena canción.

(2008)

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Marionetas de Cupido

Marionetas de Cupido

Ella y él 

juntan un beso hasta el amanecer,
una luz compartida, 
una madrugada en mediodía
de un color imposible de ver.

Ella y él 
son como la última canción que hacer,
la respuesta del viento, 
el sonido del silencio
que dejó la belleza de ayer.

Marionetas de Cupido, 
maravilla de lo sentido.

Ella y él 
son el futuro que faltó tener
la memoria de un beso. 
El camino de ida con regreso,
el antes y el después de querer.

Ella y él, 
solucionándose a la misma vez,
amor para esta vida 
tan pequeña que nos vive
sin llegar a ser ella ni él
marionetas de Cupido.

(Santiago Feliú)

domingo, 17 de septiembre de 2017

El bastón de Borges

Septiembre 6 de 1999
Por Alberto Aguirre

¿Y a mí qué carajos me importa el bastón de Borges? Allí se exhibe, en su casa-museo de Buenos Aires, en vitrina bajo vidrio irrompible, en medio de otros chécheres, el palo que sostuvo su ceguera. Puesto para veneración de los devotos. Llegan los beatos borgianos y, a la vista de ese trasto, entran en éxtasis. Como las beatas ante la efigie de San Martín de Porres, prebendas de su cordón. Es el fetichismo. Una especie de aberración, que no se limita a los pueblos sudacas. En el amplio atrio de Royal Festival Hall, en South End, de Londres, se exhibe, entre otras, en urna también impoluta, la batuta de Sir Thomas Beecham. Esos dos palos nada dicen de Borges ni de Beecham. Ni de ellos, como seres, y mucho menos de sus obras y labores. 

Es apenas testimonio del grado de idolatría (signo primitivo) que despierta el hombre que construyó una obra. Y lo grave es que tal adoración deriva en degradación u olvido de la obra misma. Han caído sobre la persona de Borges aguaceros de alabanzas, de datos, de anécdotas. Y los que alguna vez apretaron su mano no se han vuelto a lavar la propia desde entonces. Y estar en un retrato al lado de Borges es entrar en la gloria. Ya es ícono. Parece en proceso de beatificación. 

Y la vida y biografía de Borges no tienen importancia. Él lo dijo: "No soy el insensato que se aferra / al mágico sonido de su nombre". Como no importa la biografía de ningún escritor, de ningún hombre. Lo que importa y acaso perdure es su obra. En su prólogo poético a Hojas de hierba, dice León Felipe: "¿Qué esperáis? ¿Falta algo? / ¿Se me ha olvidado alguna cosa? / - La biografía. / ¿La biografía de quién? / - La biografía de Whitman. / Walt no tiene biografía. / - ¿El gran vitalista no tiene biografía? / No, no tiene biografía. Ni autobiografía tampoco. / Su verdad y su vida no están en su prosa, están en su canción". 

Borges, que era "solemnemente irónico" (Barone) se hubiera mofado con suma suavidad de todo este torrente de adulación que ahora lo baña como sirope. Esto dijo alguna vez: "La alabanza de la posteridad no vale mucho más que la alabanza contemporánea, que no vale nada". 

Y a la adulación y adoración de los beatos se agrega la disección de los académicos. ¿Dónde está el verso? Recede, y queda como oculto bajo esa cortina de ditirambos. Y se esconde bajo el azote de los análisis inanes a que se somete su poesía. Piedad Bonett dice sandeces: "Kafka, en éste y otros (sic) sentidos, prefigura a Borges". Y qué aire doctoral cuando habla de "la propuesta borgiana de nuevas utopías y heterotopías". Tanta baba le quita al común mortal la gana de arrimarse a Borges. 

La otra trivialidad es el cotejo. El mejor escritor de lengua castellana después de Cervantes. Los escritores no son como los aguacates; ni como los cométicos. Usted puede sostener, y con fundamento, que son mejores los polvos Helena Rubinstein que los de Elizabeth Arden. Hoy, para mí, puede ser mejor Borges; mañana Quevedo o Jaime Gil de Biedma. Según sea el tono de mi cuerpo, el color del aire, la lejanía de la mujer que amo. 

Más poesía y más amor. Esto escribió Yeats: "Lo que puede ser explicado no es poesía".

jueves, 14 de septiembre de 2017

Todo el arsenal contra los más necesitados

Por Cristian Carrillo

El Gobierno apeló y logró frenar el fallo que lo obligaba a restablecer las pensiones por invalidez

Frente al escándalo por la baja de 170 mil pensiones no contributivas, el Gobierno había prometido reponer ese derecho. Pero aún había más de 100 mil damnificados y la Justicia falló en su favor. El Ejecutivo logró pararlo con la apelación.

Imagen: Leandro Teysseire

El Gobierno apeló la medida cautelar dictada a nivel nacional a favor de los damnificados por el recorte de las pensiones por invalidez, que obligaba a restituir ese derecho. Pese a que la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, había asegurado que daría de alta el beneficio a todos los que habían sufrido la suspensión o eliminación, más de cien mil titulares siguen sin recibir la prestación. La apelación a la orden de la justicia de reponer los pagos da cuenta de la resistencia del Gobierno a restablecer las pensiones. Para más pesares de los pensionados, la jueza Adriana Camaratta, titular del Tribunal Nº 8 del juzgado de la Seguridad Social, otorgó la apelación con efecto suspensivo, por lo cual la cautelar no se aplica hasta tanto el tema se trate en la Cámara de Apelaciones.

Hasta el momento, Desarrollo Social restableció la mayoría de las pensiones suspendidas este año, pero dejó sin reponer las quitadas en 2016. Según había reconocido la cartera que conduce Stanley en un comunicado oficial, el año pasado se eliminaron 90.000 pensiones no contributivas. De acuerdo con cifras de la Fundación Soberanía Sanitaria, con la aceleración del proceso de eliminación y suspensión desde comienzos de 2017, la cifra ascendía a más de 175 mil, de los cuales el 72 por ciento corresponde a casos por invalidez, quienes además deben afrontar gastos de salud y sanitarios de hasta 40.000 pesos mensuales. Al darse de baja o suspenderse ese ingreso, también se interrumpen los planes de cobertura que brinda el Ministerio de Salud, tales como tratamientos de diálisis para las personas con insuficiencia renal crónica y farmacológicos inmunosupresores para pacientes trasplantados.

Distintas ONG realizaron presentaciones cautelares en diversos puntos del país, que fueron convalidadas en la Justicia, y a principios de mes hubo un primer fallo a nivel nacional. El Juzgado Federal de la Seguridad Social Nº 8, a cargo de la jueza Camaratta, había dado lugar a un pedido efectuado por la Red de Personas con Discapacidad (Asociación REDI) y ordenó al Ministerio de Desarrollo Social el restablecimiento de las pensiones de forma “inmediata”, en aquellos casos en que hubieran sido suspendidas “sin mediar resolución fundada previa”. Se trató del primer fallo con alcance en todo el país.

“Había sido un fallo ejemplificador y bajo duros términos, por lo que no entendemos que ahora acepte la apelación con carácter suspensivo sobre la cautelar”, explicó a este diario la abogada de REDI, Varina Suleiman. La apelación era esperada por los abogados de REDI, pese a que Stanley insistió en que se daría marcha atrás con el recorte de pensiones por invalidez, pero lo que descolocó a los especialistas es que se suspenda la cobertura legal a los damnificados hasta que la Cámara decida sobre el tema. De hecho, el fallo de Camaratta del miércoles pasado incluso disponía la conformación de una causa federal que agrupe a todos los reclamos en el territorio nacional.

La apelación no se hizo esperar y el jueves subsiguiente fue presentada por el Ministerio de Desarrollo y aprobada por la jueza, aunque en el sistema informativo recién se conoció durante la tarde de ayer. “La apelación es una clara demostración de la falta de voluntad política de cumplir con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que, bajo el modelo social de discapacidad, reconoce el derecho a la protección social y a la vida autónoma (art. 28 y 19)”, según comunicó la Asociación REDI.

“Esto nos deja sin tutela judicial efectiva y esperamos que llegue a la Cámara de manera urgente, porque se está dilatando el envío”, detalló Suleiman. La letrada explicó que dar lugar a la apelación es algo habitual si se cumplieron los pasos necesarios, pero la orden debería haber sido sin efecto suspensivo sobre la cautelar. “El efecto de la medida es el principal problema para los damnificados que, en su mayoría, son por casos de invalidez”, agregó. Desde la Asociación comenzaron a preparar un escrito para acelerar el proceso rechazando la apelación que presentó la cartera de Stanley, dado el carácter urgente que reviste la necesidad de los afectados de contar no sólo con los 4000 pesos de asignación sino con los descuentos y cobertura sanitaria asociada a las enfermedades y las discapacidades de los daminificados.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/62330-todo-el-arsenal-contra-los-mas-necesitados

lunes, 11 de septiembre de 2017

Que siempre exista tu cabeza...

Que siempre exista tu cabeza...

Que siempre exista tu cabeza
                                             a poca altura de la mía
Una ciudad soltando pájaros
                                                          bodas
                                                                     en fin
gaviotas en la espuma 
                                 Que haya un tonel de vino negro
      como tus ojos
                                  y naves altas y limpias 
como la noche
Y tú en medio de todo
juntando lo inconexo. 

Heberto Padilla
(De El hombre junto al mar, 1981)

Poética

Poética 

Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.

Heberto Padilla
(De Fuera del juego, 1968)

Los justos

Los justos

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire. 
El que agradece que en la tierra haya música. 
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. 
El ceramista que premedita un color y una forma. 
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido. 
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson. 
El que prefiere que los otros tengan razón. 
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Jorge Luis Borges, 1981

lunes, 4 de septiembre de 2017

Si el Che viviera (Frank Delgado)

Si el Che viviera

Soy tu jefe de batallón
Y especulo con tesis traicioneras
Entre el drama y la quimera

Conciliábulo del poder
Me reúno con jefes de galera
Ay amor, si el Che viviera...

Si el Che viviera, fuera, fuera un arquetipo de ese tipo
Que alimenta la leyenda, fuera, fuera un coronel o un general
Con discurso de fuerte reprimenda, fuera, fuera un paradigma,
Una coraza, un corazón, si el Che viviera...

Si el Che viviera fuera, fuera un centurión y sus centurias
Combatirían con furia, dentro, afuera, furia fuera
Yo Sancho Panza, él Che Quijote, tú molino, ellos política en salmuera
Fuera, fuera un redentor y fuera de aquí, de sazón,
si el Che viviera...

Entrevisto a mi corazón
Y lo dejo en penumbras duraderas
Si el Che Guevara viviera...

Si el Che viviera fuera, fuera un ornamento sin talento
Un represor del sentimiento, alguna escoria
que viviendo de su historia
Inmoviliza las ideas, no te creas, fuera, fuera
y no quisiera ser como él

Si el Che viviera...

Si el Che viviera fuera, fuera un amasijo desprolijo
Que no refrendó nunca aquello que dijo
Fuera, fuera un ortodoxo, muera, un dinosaurio fuera

Condición sine qua non, y no te pierdas 
y entre tanta mierda
Fuera, ya no fuera 
San Ernesto de la Izquierda

Soy tu jefe de batallón
Y me pierdo en los mapas de la higuera
Si el Che Guevara viviera...

Si el Che viviera...

(Frank Delgado)

jueves, 31 de agosto de 2017

Aunque no esté de moda

Aunque no esté de moda

Hoy de mí hacia ti, hoy de ti hacia mí
quiero hacerte un regalo viejo.
Desempolvemos algo las pasiones lejanas
algo de aquellos sueños sin ventanas.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aprendamos palabras de la vida.

Desnudémonos pues como viejos amantes
que lo mismo de siempre nos queda delante.
Desnudémonos pues como viejos amantes
que se apague la luz y que el sol se levante.

Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo de cristal.

Algo nos está pasando,
ayer te leí una mano
y cada dibujo al verme me interrogó.
Algo nos está pasando,
ayer apreté el interruptor
de encender la luz y encendí el sol.

Hoy de ti hacia mí, hoy de mí hacia ti
vamos a hablar en voz muy baja.
Dime lo que te pasa, déjame levantarte,
déjame darte un beso y curarte.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aunque no esté de moda en estos días.

Aunque no esté de moda te pido una mano,
mis entrañas no entienden de estética y cambios.
Aunque no esté de moda repite conmigo:
quiero amor, quiero amor, quiero amor compartido.

Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo por variar.

Algo nos está pasando:
un ruido como de pasos
viene en la oscuridad y se vuelve a ir.
Algo nos está pasando,
desde que la gente está empeñada
en quererse amar y en poder vivir.

(1969)
Silvio Rodríguez Domínguez

viernes, 25 de agosto de 2017

El durmiente del valle (Arthur Rimbaud)

«Par les soirs bleus d’été, j’irai dans les sentiers,
Picoté par les blés, fouler l’herbe menue :
Rêveur, j’en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue…»

El durmiente del valle (I)


Un hoyo de verdor, por el que canta un río
enganchando, a lo loco, por la yerba, jirones 
de plata; donde el sol de la montaña altiva 
brilla: una vaguada que crece en musgo y luz.

Un soldado, sin casco y con la boca abierta,  

bañada por el berro fresco y azul su nuca, 
duerme, tendido, bajo las nubes, en la yerba, 
pálido, en su lecho, sobre el que llueve el sol.

Con sus pies entre gladios duerme y sonríe como 

sonríe un niño enfermo; sin duda está soñando: 
Natura, acúnalo con calor: tiene frío.

Su nariz ya no late con el olor del campo;

duerme en el sol; su mano sobre el pecho tranquilo;
con dos boquetes rojos en el lado derecho.

El durmiente del valle (II)

Es un surco de verdura donde canta un río
Prendiendo entre risas jirones de plata
por las yerbas; donde el sol alumbra desde
la altiva montaña: es una vaguada que hierve de fulgor.

Un soldado joven, cabeza desnuda, boca abierta
Y la nuca encharcada entre el fresco berro azul,
Duerme; está tendido sobre la yerba, bajo el cielo,
Pálido en su lecho verde donde llueve la luz.

Duerme con los pies entre gladiolos. Sonriendo
Como haría un niño enfermo, sueña:
¡Mécelo con amor Naturaleza, que tiene frío!

Los aromas ya no estremecen sus sentidos,
Duerme tranquilo al sol, con una mano sobre el pecho.
Dos hoyos rojos se abren en su costado.

(Arthur Rimbaud)

«Såra soldat i snøen», 1880
Helene Schjerfbeck

El vagabundo

El vagabundo

Conozco un vagabundo del espacio.
Recorre el universo en su asteroide, 
sin órbita ni puerto ni partida.
Tapa la soledad con todo el frío 
de su vida.

Un día llegó un pájaro a su isla,
dentro de un pomo que cabía en su mano. 
Daba tristeza verlo allí encogido,
cantándole al silencio sin respuesta,
sin sentido. 

El vagabundo nunca oyó a su pájaro
y lo veía cantar tras los cristales.
Hasta que un día pudo más su sueño
y lo libró de la escafandra blanca
de animales.

El pájaro flotó hasta congelarse,
como las lágrimas del vagabundo.
Entonces metió al pájaro en la jaula 
y lo soltó a la suerte con que vino,
sin comprender jamás lo sucedido.

1970

Fuente: http://segundacita.blogspot.com.co/2014/07/el-vagabundo.html

miércoles, 23 de agosto de 2017

Segunda Cita

Segunda Cita

Quisiera enmendar los comienzos
de todas las brumas.
Quisiera empezar cada lienzo
con mejor fortuna.

Quisiera pegarme unas alas
y en una cornisa
soplar una dulce balada
que esparza la brisa. 

Quisiera viajar al pasado
de cierta muchacha
que andaba de noche El Vedado,
liviana y borracha.

Quisiera posarme en su vida
para convencerla, 
para que con menos heridas
hoy pudiera verla.

El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver.
La canción que no canten los ángeles 
sólo el viento la puede saber.

Quisiera ir al punto naciente
de aquella ofensiva
que hundió con un puño impotente
tanta iniciativa.

Quisiera ir allí con las cruces
del tiempo perdido
y hacer un camino de luces,
sin odio ni olvido.

El dolor que no curen los ángeles 
ojalá que no pueda volver. 
La canción que no canten los ángeles
sólo el viento la puede saber. 

El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver. 
La canción que no canten los ángeles 
sólo el viento la puede saber.

Quisiera dar vuelta a la rueda
que para en lo mismo: 
un simple mortal que se juega
abismo y abismo.

Y, antes de darle al perchero
mis alas de atrezzo,
quisiera dejar como fuero 
certeza y progreso.

El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver.
La canción que no canten los ángeles
sólo el viento la puede saber.

2009
(Silvio Rodríguez)

lunes, 21 de agosto de 2017

Artaud

Por Jean Marabini

Antonin Artaud murió ayer por la mañana en el asilo de Ivry-sur-Seine. A la hora en que solían llevar a los enfermos la taza de café y el pedazo de pan, la enfermera de servicio descubrió su cuerpo sin vida cuan largo sobre el piso. Tal vez había querido vestirse. Todavía sostenía un zapato en la mano. Yo había ido a verle la semana anterior. Entonces me confesó que había contraído el cáncer y que debía tomar fuertes dosis de cloral para aplacar sus sufrimientos.

Había rechazado quince días atrás una invitación de sus íntimos, que querían llevarlo al sur. Les dijo:

- A fines de febrero o a comienzos de marzo estaré muerto.

La profecía se consumó.

Habitaba un cuarto desolado en lo que fuera el antiguo pabellón de caza de un Orléans. Estaba tendido al pie de una inmensa chimenea sobre un jergón.

En la pared, unos dibujos fulgurantes suyos que recordaban los bocetos de Van Gogh. Me dedicó una foto: "¿Hasta qué tonalidad de sangre iremos juntos?", y sobre la edición de su Van Gogh, respondió: "La tonalidad de sangre irá hasta el negro".

Se levanta, enciende con la mano temblorosa un gauloise y se pasea por el gran cuarto:

- Sé que tengo cáncer. Lo que quiero decir antes de morir es que odio a los psiquiatras. En el hospital de Rodez yo vivía bajo el terror de una frase: "El señor Artaud no come hoy, pasa al electroshock". Sé que existen torturas más abominables. Pienso en Van Gogh, en Nerval, en todos los demás. Lo que es atroz es que en pleno siglo XX un médico se pueda apoderar de un hombre y con el pretexto de que está loco o débil hacer con él lo que le plazca. Yo padecí cincuenta electroshocks, es decir, cincuenta estados de coma. Durante mucho tiempo fui amnésico. Había olvidado incluso a mis amigos: Marthe Robert, Henri Thomas, Adamov; ya no reconocía ni a Jean Louis Barrault. Aquí en Ivry sólo el doctor Delmas me hizo bien; lamentablemente murió...

Continúa febrilmente:

- Estoy asqueado del psicoanálisis, de ese "freudismo" que se las sabe todas. Ahora sólo puedo concebir la pureza. Todos aquellos que dejaron algo: Edgar Poe, Baudelaire, Van Gogh, eran castos. Yo únicamente puedo crear cuando soy casto.

- Luego dirán que usted es cristiano...

- Eso no tiene nada que ver con Dios. Lo decía en mi famosa emisión radial prohibida. De paso, yo no tengo nada que ver con el escándalo que entonces se formó. La religión siempre ha sido ambigua en esos terrenos. En lo que me concierne pienso que debe abolirse el ser sexual. Hemos perdido, verá usted, una cierta concepción del hombre. Hacia el año mil, el hombre no moría. Hubo un tiempo en que vivía durante siglos. Había entonces pueblos enteros de muertos vivos como hoy apenas existen en algunos lugares apartados de Asia. Mientras los filósofos crean que existe de una parte el espíritu y de otra el cuerpo, el mundo no progresará. Sólo hay el cuerpo que el hombre pierde cuando piensa. Antaño, el acto era indirecto; no había ningún debate mental; la mano no hacía cálculos sobre si tomar o no tomar. En este momento quiero destruir mi pensamiento y mi espíritu. Por encima del pensamiento, del espíritu y la conciencia, no quiero suponer nada, no quiero admitir nada, no quiero entrar en ninguna parte, no quiero discutir sobre nada.

Sigue un largo silencio, interrumpido apenas por el crepitar del leño. Recuerdo que un día me confesó haber encontrado en el cloral esa libertad que buscaba, la liberación de sus obsesiones, lo que él llamaba su "rotación interna". Observo cerca de la chimenea la varilla de hierro que partió en dos durante su último delirio nocturno. Lo animaba entonces una fuerza luciferina. Afuera, unos abetos, un pabellón oculto entre la maleza. Me dice que es la morgue y que en esa maleza irreal que lo rodea, a doscientos metros apenas del bosque por un costado y de las chimeneas de las fábricas por el otro, que ese pabellón podría ser el "jardín de la muerte" de Andersen.

Antonin Artaud contemplaba la cercanía de su fin desde hacía semanas. Aquella libertad que buscaba desesperadamente por fin la halló.

Frente a todo esto, ¿qué resta
del viejo Artaud?
algunas notas
aquellas del obrero de pozos que
trepa sin sol, hacia las afueras de la
bóveda redonda,
peldaño a peldaño por la escalera
del tiempo
gangrenado por la eternidad.
Hélas aquí a través de un cierto
pasado.

(Antonin Artaud)*

* Fragmento de un poema entonces inédito.

(N. del E). Los dos textos anteriores fueron sacados de René Char (faire du chemin avec), de Marie-Claude Char, Ediciones Gallimard, 1992. El segundo proviene de un recorte de periódico conservado por Char. La traducción es de Andrés Hoyos.

Fuente: http://www.lamaquinadeltiempo.com/Artaud/artamara.htm

domingo, 20 de agosto de 2017

Camina bella, como la noche... (Lord Byron)

Camina bella, como la noche…

Camina bella, como la noche 
De climas despejados y de cielos estrellados,
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz 
Resplandece en su aspecto y en sus ojos, 
Enriquecida así por esa tierna luz 
Que el cielo niega al vulgar día.

Una sombra de más, un rayo de menos,
Hubieran mermado la gracia inefable
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro,
Donde dulces pensamientos expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente, 
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan 
Y hablan de días vividos con felicidad. 
Una mente en paz con todo, 
¡Un corazón con inocente amor!

(Lord Byron)

viernes, 18 de agosto de 2017

Líneas paralelas: "artificio imposible"

A menos que ignoremos la física, sabemos que las líneas paralelas no se tocan o cruzan y que su destino es andar por siempre cerca, pero no juntas. 

Una ambulancia aúlla, alguien la escucha y nota que el canto de la sirena empieza a decaer y hacerse más grave sin que haya habido ninguna modificación mecánica y sin haber sido manipulada de cualquier forma. 

El cielo no es azul. Una broma puede ser una tragedia entre la emisión de una onda sonora, lumínica o lo que sea. Lo que escuchamos en el caso de la ambulancia es algo que atravesó el aire u otros elementos como el agua, gases, etc. y en el trayecto cambió su afinación, su forma, su alma. 

En el espacio, los universos -o lo que sea que haya ahí afuera- todo es silencio. Hendrix podría estar tocando "Voodoo child" y nadie lo escucharía. 

Ubiqué las líneas paralelas como las de un tren o pista de lanzamiento de naves espaciales. Estas dos líneas son notas: Sol y Re. Dos notas (número insuficiente para formar un acorde base inamovible de la música que fue, es... y será?)

La tercera define el alma del acorde, ya que si es mayor, transmite alegría. Y ya que si es menor (un semitono abajo), provocará tristeza.

En estas palabras introductorias les quier hacer saber que esto no es una teoría para destruir la música y que todo lo que se ve o se escucha, hay que tomarlo como a una película de Woody Allen donde algo absurdo o imposible, se da por sentado ya que estamos ante un cuento de música-ficción y en el fondo una alegoría sobre los seres humanos. Sobre los que cantan, sobre los que escuchan, y la relación de esas líneas paralelas que se necesitan para existir. Y lo más importante: el espacio. 

Gracias por venir al estreno de "Líneas Paralelas" 

(Artificio Imposible)

Les dejo un pensamiento del ya citado Hendrix: "La música no son las notas, es el espacio que hay entre ellas." 

(Charly García)