A menos que ignoremos la física, sabemos que las líneas paralelas no se tocan o cruzan y que su destino es andar por siempre cerca, pero no juntas.
Una ambulancia aúlla, alguien la escucha y nota que el canto de la sirena empieza a decaer y hacerse más grave sin que haya habido ninguna modificación mecánica y sin haber sido manipulada de cualquier forma.
El cielo no es azul. Una broma puede ser una tragedia entre la emisión de una onda sonora, lumínica o lo que sea. Lo que escuchamos en el caso de la ambulancia es algo que atravesó el aire u otros elementos como el agua, gases, etc. y en el trayecto cambió su afinación, su forma, su alma.
En el espacio, los universos -o lo que sea que haya ahí afuera- todo es silencio. Hendrix podría estar tocando "Voodoo child" y nadie lo escucharía.
Ubiqué las líneas paralelas como las de un tren o pista de lanzamiento de naves espaciales. Estas dos líneas son notas: Sol y Re. Dos notas (número insuficiente para formar un acorde base inamovible de la música que fue, es... y será?)
La tercera define el alma del acorde, ya que si es mayor, transmite alegría. Y ya que si es menor (un semitono abajo), provocará tristeza.
En estas palabras introductorias les quier hacer saber que esto no es una teoría para destruir la música y que todo lo que se ve o se escucha, hay que tomarlo como a una película de Woody Allen donde algo absurdo o imposible, se da por sentado ya que estamos ante un cuento de música-ficción y en el fondo una alegoría sobre los seres humanos. Sobre los que cantan, sobre los que escuchan, y la relación de esas líneas paralelas que se necesitan para existir. Y lo más importante: el espacio.
Gracias por venir al estreno de "Líneas Paralelas"
(Artificio Imposible)
Les dejo un pensamiento del ya citado Hendrix: "La música no son las notas, es el espacio que hay entre ellas."
(Charly García)
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